Fotografía de Bodas en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Un Viaje al Pasado.
En el laberinto de calles empedradas y edificios coloniales del centro histórico de la Ciudad de México, se esconde un tesoro visual que captura la esencia del amor eterno: la fotografía de bodas en blanco y negro. Este arte, arraigado en la tradición, ha evolucionado a lo largo de los años, pero conserva su encanto clásico y atemporal.
Desde finales del siglo XIX, los estudios fotográficos del centro histórico se convirtieron en el escenario perfecto para inmortalizar el día más especial de las parejas. Con la llegada de la fotografía en blanco y negro, se creó un estilo único y elegante que perdura hasta nuestros días.
El Arte del Retrato de Bodas.
El retrato de bodas en blanco y negro se caracteriza por su sencillez y elegancia. El fotógrafo de bodas con su ojo experto, captura la esencia de los novios, resaltando sus emociones y creando imágenes que trascienden el tiempo. La ausencia de color permite que la luz y las sombras jueguen un papel fundamental, creando una atmósfera íntima y romántica. Permite abtraer de la escena elementos que puedan distraer, ayudando a darle peso al momento vivido por la pareja y registrado por el fotógrafo de bodas.
Estudios Emblemáticos.
Muchos estudios fotográficos del centro histórico han sido testigos de innumerables historias de amor. Sus paredes guardan secretos y anécdotas de parejas que confiaron en el talento de los fotógrafos para plasmar su felicidad en imágenes que perduran para siempre.
Era una costumbre de la época el asistir al estudio fotográfico a tomarse la fotografía de la boda para luego continuar con la recepción.
Un Legado Vivo.
Hoy en día, la fotografía de bodas en blanco y negro sigue siendo una opción popular entre las parejas que buscan un estilo clásico y atemporal. Como fotógrafo de bodas, inspirado en la tradición, intento combinar técnicas modernas con la estética clásica para crear imágenes que intentan reproducir la esencia de las parejas.
Imaginemos la escena congelada en esta fotografía de la boda de mis abuelos en tomada el 5 de mayo de 1919.
En la escena capturada se aprecia:
Los novios.
Mi abuelo Hesiquio con su smoking negro y corbata blanca, zapatos de botonadura. Su cabello engomado peinado hacia atrás.
Mi abuela Luisa con su clásico vestido blanco de la época, su ramo de flores y su largo velo.
Ambos con mirada que reflejan solemnidad del momento, posando con la formalidad propia de la época.
Los Padrinos de Velación.
Detrás de los novios podemos ver a los padrinos de velación, figuras importantes en la tradición matrimonial, con su presencia solemne y elegante.
Sus atuendos reflejan la moda de la época, con trajes oscuros y elegantes sombreros.
El Estudio Fotográfico.
Con telones de fondo pintados y escenografías que permitian ubicar estéticamente a los sujetos dentro del cuadro. Incluye elementos como sillas, columnas, barandas, cortinas, etc.
La luz cuidadosamente controlada por el fotógrafo de bodas, resaltando rostros y atuendos de los protagonistas.
Una composición clásica y equlibrada con los novios sentados al centro y los padrinos detrás de ellos, creando una imagen que trasciende en el tiempo y que refleja la importancia del evento.
El Valor Patrimonial.
Esta fotografía no es solo una imagen, es un documento histórico que captura un momento únoco en la vida de una familia. Es un testimonio del amor y la unión de mis abuelos y un legado que se transmite de generación en generación.
Esta fotografía se ha convertido en una importante herencia familiar, que ayuda a crear un sentido de pertenencia y conexión con el pasado y con mi origen.
Le da valor al patrimonio visual de mi familia. Es un recordatorio de amor que los unió y me trajo hasta aquí, es un legado visual que perdurará a través del tiempo.